jueves, 5 de julio de 2012

Pase sin llamar


- Doctor, doctor, auscúlteme, auscúlteme.
- Ráspido, ráspido, debajo de la mesa.
 Si entramos en una consulta médica esperando una solución del médico en dos segundos no podremos esperar más que la respuesta del chiste, aunque lo que en realidad queremos que nos diga es que no nos pasa nada. Cuando vamos al médico entramos en una espiral de violencia medicinal de la que nunca sabemos cuando vamos a salir. Eso si salimos. Radiografías, análisis de sangre, análisis de orina, ecografía, audiometría, endoscopia... resonancia magnética. Perrerías varias que pueden ser molestas o simplemente terribles. Se olvidan que al otro lado de lo que sea que manipulan hay una persona. Bueno, perrerías, ellos lo llaman pruebas. Y eso no teniendo nada, que si ya nos metemos con cosas graves, no quiero ni pensarlo. Pero por otro lado, el médico no puede decirte qué tienes o qué no tienes simplemente mirándote con fijeza a los ojos. Como mínimo necesitaría rayos X en los ojos.
Total, que vas al médico, te haces una prueba, vuelves, te manda otra, vuelves... para que al final coja todos los resultados, los mire un momento con cara de atención, tú temblando, y diga algo que a ti te suena como 'rsjatsaposijasjk de ñlaksjdras con lksejdreañlksjdrñalk'. Oyes todos los sonidos pero tu cerebro no asimila o no traduce. Lo que sea que dicen, que sueltan con toda naturalidad, tendrá sentido para un colega, pero tú que está esperando saber que le pasa a tu cuerpo te quedas con cara de idiota momento en el que el médico con cierta condescendencia pasa a un lenguaje profano en la materia y es cuando te dice que no tienes nada y que lo que te ocurre es normal. Ahí es cuando olvidas el mundo de las perrerías e incluso besarías a tu médico. Porque eso sí, en cuanto vas por segunda vez al médico se convierte en Tu médico.

viernes, 11 de febrero de 2011

Optional Geographic

Imaginemos la situación. Un chico está haciendo los deberes y le pregunta a uno de sus padres, ‘¿dónde está Burkina Faso?’. El aludido dirá algo como ‘yo que sé, dónde lo hayas dejado, yo no toco tus videojuegos’. Pero es que Burkina Faso no es un juego, una revista, un monstruo… es un país. Claro, que no siempre se llamó así, antes se llamaba Alto Volta, que reconozco que como nombre de país era una birria, porque Volta es un río. Es como Uruguay. España es un nombre bastante chulo, no sé yo si sería igual de chulo que se llamase Alrededor del Duero o Alto Duero, porque Portugal sería Bajo Duero por el mismo procedimiento. Todo esto no quita que yo estudié un país que sí existe pero ya no es el mismo.
Este año, por razones que no vienen al caso, he tenido que repasar la Geografía política. Se me cae el alma a los pies. Porque con gran esfuerzo y dedicación, con una buena dosis de memoria que reconozco que nunca me faltó, me estudié todos los países del mundo con sus respectivas capitales. Cierto es que olvidé unos cuantos y ya no digamos las capitales, pero la información está ahí, es cuestión de refrescar. Vamos, que me he dado cuenta de que mi esfuerzo y dedicación no han servido de nada. Yo pensaba que me estudiaba los países para siempre. Pues no, craso error. Los países cambian y de qué manera.
Modelo europeo. Europa es un continente de los pequeños. Si consideramos el océano en Oceanía, es el más pequeño. Siempre me llamó la atención que siendo un continente pequeño tenía tantos o más países que otros continentes, por ejemplo América, que es enorme y tiene menos países. Pues se ve que esta reflexión sólo se me ha ocurrido a mí, porque si antes había muchos países ahora hay muchos más. Echo un vistazo al mapa y allí donde yo tenía un país me encuentro un mosaico de países, como si hubiese habido una epidemia que deshiciese los países en mil pedazos. Yo estudié Yugoslavia. Un país, una capital, pero ahora están Serbia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia y alguno más, con sus respectivas capitales. Y aún quieren despedazarse más. O hay dos países donde sólo había uno, como Checoslovaquia, que se ve que les parecía un nombre muy largo y lo partieron en dos. De pequeña estaba la URSS. Bueno, se tenía que saber que eso era unión de repúblicas soviéticas. Y era genial, porque eliminabas mogollón de mapa de una sola vez. Pero eso fue mientras fueron amigos. Debieron enfadarse por alguna cosa porque la unión se fue al traste y ahora hay que estudiar cada una de las repúblicas. Es como si los Estados Unidos, que todo hay que decirlo, vaya no nombre, se desuniesen y hubiera que estudiar cada uno de los 50 estados. Y qué nombres. Algunos son más llevaderos. No veo yo más extraño Ucrania que Francia. Pero cuando empezamos con los Kazajistán, Kirijistán, Uzbekistán, Tarantantán… yo me pierdo, eso si no se me ha trabado la lengua primero. Me sobrepasa.
Modelo aficano. No me gusta el nombre, lo cambio por otro. Hasta cierto punto se puede entender porque es un continente en el que los nombres han venido impuestos de fuera. Pero cámbialo cuando te independices y una sola vez, que parece que se han apuntado al busque, compare y si encuentra algo mejor se me cambia de nombre. Un poco de seriedad. Yo estudié Guinea y Guinea Ecuatorial. Ahora están Guinea Ecuatorial, Guinea Conakry y Guinea Bissau. Digamos que el premio al nombre más original no se llevan, parece que sólo lo han hecho para fastidiar. Ah, los europeos, nos esclavizaron, nos explotaron. Pues ahora sus hijos nunca van a saber qué países hay en África, cuando se los aprendan los volvemos a cambiar. Rhodesia del norte y del sur. Nada, nada, esos nombres son feísimos, mejor Zimbabwe y Botswana. Así es imposible. El modelo estrella es la República Democrática del Congo. Yo lo llegué a conocer como Congo belga, que lo de belga ya es cachondeíto cuando el país llevaba años siendo independiente. Después se llamó Zaire. Poco era para sus anhelos renovadores, así que volvieron a cambiar de nombre y pasó a ser la República Democrática del Congo. Un rasgo de originalidad sin precedentes porque ya había un país que se llamaba República del Congo, con la capital justo enfrente de la suya, y casualmente con el mismo nombre del río que los separa. De todas formas no creo que sea el último cambio. He oído que pretender llamarse República Popular del Congo.

No pienso estudiar Geografía nunca más, si quiero saber algo ya consultaré Google Maps, por si hay algún cambio de último momento.

lunes, 31 de enero de 2011

El aúlla de Händel

Sí, he puesto aúlla. Puede ser que nadie conozca la obra, con gran probabilidad, pero existe. Es posible, incluso, que ni el propio autor.
Pero repito, la obra existe.
Es una verdad irrefutable que todo coro aficionado sabe que si quiere arrancar un aplauso-ovación-elestadiopuedevenirseabajo sabe que tiene que acabar cualquier concierto con un gran fortíssimo in crescendo. Vamos, a todo dar. ¿Y qué mejor obra para esto que el mal llamado Alleluya de Händel? Siempre que lo he cantado ha sido en coros de aficionados, de mayor o menor tamaño, pero lo que no ha variado es la gran intensidad que ponen todos los componentes del coro.
La última vez que lo he cantado ha sido estas navidades. Tremendo. Como es tradición nos reunimos varios coros para cantar un concierto navideño. Si un sólo coro ya puede llegar a lo que viene a ser un avión a reacción, ocho coros juntos pueden mover edificios sólo con el sonido, que yo a veces creo que entro en un lugar de una ciudad y después de cantar puedo salir en otra. Pero es que además hay algunos coralistas que ponen tal empeño que podrían echarte al suelo con el chorro de voz que emiten. Hay que quitarse del medio de inmediato o poner algún objeto como parapeto. Yo creo que alguno pierde las cuerdas vocales en el intento, pero porque se le salen. ¿Y qué decir de los oídos? Como te toque al lado uno de esos que se lo toman a pecho, estás perdido, porque no recuperas la audición en dos o tres días, fijo. Desde mi punto de vista los que se llevan la palma en el mundo del aullido son los bajos y las sopranos. Lo de las sopranos es hasta cierto punto comprensible. Somos aficionados, llega un momento en el que o aúllan o no llegan, porque se les pide llegar bastante alto. Pero ¿los bajos? Viene a ser algo así como 'aquí estamos nosotros, ojo'. Claro, que hay momentos en los que piensas, 'qué razón tenéis, yo me largo a toda pastilla'. En fin, puede resultar divertido porque cantar pasa a ser algo secundario, una excusa, lo importante es que se te oiga por encima de todo y todos. Normalmente la cosa empieza bien, el órgano da la entrada y el coro entra con el típico aalleluya, aalleluya, lo que conoce todo el mundo. En cuanto se sale de esa zona, que es en la página dos, la cosa se desmadra. Entran los bajos en acción, la mitad del coro no se sabe ni la letra ni la música, pasan a modo playback, se llega a una zona conocida y se renuevan los ánimos, se va aumentando el volumen, llega el momento estelar de las sopranos... A todo esto, hay un director, aunque no lo parezca. Cree que está dirigiendo, pero a estas alturas el coro es ya un potro desbocado. Si intenta hacer alguna indicación es probable que sea un desastre. Lo más que puede hacer es aguantar el tipo. En realidad su trabajo ha sido con las obras anteriores, donde hasta se puede lucir, pero el aúlla es del coro. Para qué engañarnos. Tras el momento estelar de las sopranos ya sólo se puede ir a más. No se va a quedar el resto del coro a la zaga y ellas menos. Y en este crescendo se llega al final, con pausa dramática, no olvidemos que es una obra barroca, y ya estamos preparados para el broche fin de fiesta. El coro ya está exhausto, viene a la carrera por el mundo del forte al fortissimo, pero queda el sprint y no se puede desfallecer, así que se aprovecha la pausa para coger fuerzas y echar el resto. El último aullido no tiene ni siquiera calificativo. Tiemblan las paredes aunque sean de piedra. El público reacciona como se espera de él, el aplauso-ovación-elestadiosepuedevenirabajo no se hace esperar. Todo un éxito. Pero todo un éxito del Aúlla, que el Alleluya se canta.

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Qué es capilla ardiente?

Hay veces que las palabras dan pie a serias reflexiones. Supongo que palabras y expresiones tienen su historia y perdemos su significado original, pero además polisemias y varios usos dan un cierto juego.
Esta semana santa llevé a mi sobrino mayor, aunque sólo tiene seis años, a ver la una procesión, la más larga de mi pueblo. Que conste que quería él. El caso es que debido a su corta edad me dediqué a irle explicando los pasos para que al menos supiera qué estaba viendo. El cuarto paso era el prendimiento. Yo le dije que los soldados romanos prendieron a Jesús y él me preguntó, con una lógica francamente aplastante '¿le prendieron fuego?'. Intentando contener la risa, porque él me lo preguntaba muy en serio, yo le dije que prender es agarrar, que le cogieron. Es evidente que si le hubieran prendido fuego en el huerto de los olivos la historia sería muy otra y la procesión terminaría ahí mismo. Bueno, supongo que habría un paso con Cristo en llamas, pero en fin, no voy a ponerme a elucubrar sobre esto.
Yo también tengo una duda, pero no sé si alguien me la podrá explicar con tanta facilidad, '¿qué es una capilla ardiente?'. Cada vez que muere un personaje ilustre o simplemente famoso se monta rápidamente una capilla ardiente. Todo este montaje sale en televisión, a veces varias veces. Sin embargo, yo nunca he visto una capilla ardiendo, vamos que no tiene prendimiento. La imagen es interesante, ha muerto menganito y se ha montado la capilla ardiente en el ayuntamiento. Vamos que la capilla tampoco es una capilla, es algo que montan para la circunstancia. Y de repente que la capilla fuese pasto de las llamas, tipo combustión espontánea. Claro, que cualquiera se atrevería a presentar sus respetos al muerto, ¿arderá ahora? ¿me dará tiempo a huir? En fin, estoy convencida de que esto tuvo sentido en algún momento, sentido bastante distinto al que yo imagino, y que alguien amablemente me lo podría explicar.

viernes, 23 de abril de 2010

La tierra nos odia

Como animal estúpido no tenemos precio. Cuando parece que hemos hecho la estupidez mayor, aún somos capaces de hacer una todavía más estúpida. Es triste, pero la estupidez en el ser humano es ilimitada. Me ha costado mucho aceptarlo, pero hace un par de años tuve que rendirme a la evidencia de que mientras que la inteligencia humana se puede desarrollar hasta un punto, la estupidez sufre un aumento exponencial hasta el infinito. Ya lo dijo Einstein, algo que han recogido muchos antes que yo:

Sólo hay dos cosas infinitas,

el universo y la estupidez humana,

y de lo primero no estoy muy seguro.

El asunto es que ejemplos de estupidez humana nos dan los telediarios y programas supuestamente de información todos los días. En realidad lo presentan como denuncia de los terribles problemas que sufren algunos, pero en realidad demuestran que las personas merecemos lo que nos pasa. Cuatro tíos se quedan encerrados en un ascensor en nochebuena durante 5 horas. Angelicos. Por supuesto, al día siguiente salen en un programa de la tarde quejándose amargamente de lo mal que lo pasaron y de que este país parece tercermundista, por lo que tardaron en sacarlos. Pues suerte que los sacaron. No conozco los entresijos de otros casos, pero esto sucedió en casa de mis tíos, con los que estábamos mi madre y yo pasando la misma nochebuena. Para empezar los ascensores estaban en rodaje, que no sabía yo que los ascensores necesitaran rodar, pero bueno. Para seguir se quedaron en el peor sitio, entre el garaje y el portal, que es todo pared. Hubo que enganchar el ascensor por arriba y tirar. Y la realidad, el ascensor es para cuatro personas/300 kg. Cuatro eran, pero 360 kg también. Saquen señores sus propias conclusiones.
Si no tuviéramos suficiente con la gente corriente, ahí están los periodistas, fuente de risión donde las haya. Aún recuerdo, porque se me quedó grabado a fuego, una noticia sobre un tiburón que se había pescado no sé dónde, que la periodista de turno comentaba con pelos y señales. La alarma saltó cuando la tal periodista dijo 'este mamífero'. Fijo que esta en el instituto se pasaba el día diciendo 'pero de que nos sirve saber que Moby Dick era una gallina'. Yo me imagino al tiburón en el momento de ser amamantado, como buen mamífero. No creo que la madre tiburón superase la primera toma. También está la del tiempo que dijo que iba a nevar a nivel del suelo. Genial, te subes a una banqueta y ya no nieva.
Me llama mucho la atención la cantidad de terremotos que hay últimamente. Pero además ahora estalla un volcán. Cierto es que este año aún no han aparecido los grandes huracanes que asolaron diversos países no hace mucho, pero para mí que es un cambio de estrategia. Como soplando no echo a estos de aquí, voy a ver si me los sacudo de encima. Si señor, la Tierra nos quiere echar. No me extraña. No pagamos alquiler, no compensamos a la Tierra de ninguna manera, la vamos destruyendo de todas las formas que se nos ocurren y encima somos el animal más estúpido que la puebla. Si yo fuera la Tierra haría exactamente lo mismo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Maneras muy, pero que muy drásticas de cambiar el mundo

En esta bonita semana en la que los líderes mundiales se han reunido para, como siempre, no llegar a ningún acuerdo para solucionar los problemas ecológicos del mundo, yo quiero aportar mi granito de arena. Bien es cierto, que este granito es radical a la par que desvariante, pero por ideas que no sea.
Para empezar quiero partir de la idea de que el problema no es grave desde el punto de vista humano. Si el hombre consiguió sobrevivir como especie fue gracias a su capacidad de adaptación al entorno, en las condiciones que fueran. De hecho como animal tenemos que reconocer que somos francamente malos, vamos que los otros nos dan cien vueltas o así, pero como ventaja podíamos vivir donde nos diese la gana y nuestras herramientas eran mucho mejores.
Sin embargo, llegó un momento en que dejamos de adaptarnos y empezamos a adaptar el mundo a nosotros. Así hasta hoy y ya llevamos 10.000 años, que en el cómputo total de la edad de la tierra no es mucho, pero en sí mismo creo que son demasiados años. Lo cual me lleva a pensar en si somos capaces de seguir adaptándonos. Sí, nuestro espíritu de supervivencia es enorme, pero no sé yo si nuestra parte animal no habrá medio muerto. Y lo pienso porque para mí que lo vamos a necesitar. 10.000 años estropeando el mundo, porque esto no viene de ayer a última hora, son muchos años para arreglar lo ya estropeado, sobretodo porque no hay propósito de enmienda. Denunciar sí, pero hasta ahí.
Si hacemos caso a las películas americanas, me refiero a las catastróficas, pase lo que pase, acabaremos saliendo adelante, no individualmente pero sí como especie. La tierra se va a tener que esforzar más para acabar con los seres humanos. El caso es que catástrofes hay de todo tipo y para todos los gustos, tornados, terremotos, tsunamis, meteoritos, glaciaciones, alienígenas, inundación masiva... y eso que no he visto la de 2012, que debe ser espectacular, aunque supongo que mucho fin del mundo pero fijo que alguien salva la tierra en el último momento. Con el libro El quinto día también me hice ilusiones y al final se encontró la salvación. Y cuando se dice salvar el mundo, no nos confundamos, es que se salven los protagonistas, o sea, nosotros. En fin, yo siempre he pensado que sería testigo del fin del mundo, como espectáculo tiene que ser lo más.
Puesto que los líderes mundiales no van a descontaminar lo mundial que lideran ni nada semejante, he pensado yo que podrían tomarse algunas medidas para poder irnos adaptando a un nuevo mundo, un poco más feo, más asqueroso y más raro que el que ya tenemos ahora. Eso sí, medidas más allá de drásticas, ya lo digo en el título.
Para empezar hay que solucionar el problema de la subida del nivel del mar. Ya llevan avisando desde hace tiempo de que los glaciares se derriten y por tanto sube el nivel del mar. Bien, la solución es tan evidente que no entiendo por qué sólo se me ha ocurrido a mí. Apliquemos la ley de Arquímedes:

todo cuerpo sumergido en un fluido

experimenta un empuje vertical y hacia arriba

igual al peso de fluido desalojado

Vamos que si metes algo en el agua, el nivel del agua sube proporcionalmente a lo que metes (que mal suena esto). Es decir, que si quieres que baje el nivel del agua saca cosas. Y ¿qué es lo más grande que hay en el mar? Exacto, los cetáceos. Pues fuera todos del agua.

Seguro que a los japoneses les entra un ataque de alegría que lo celebran durante un año, o durante el tiempo que tarden en sacar todos los cetáceos del agua, lo que ocurra primero. Que sí, que las ballenas son muy monas y todo eso, pero ¿para qué nos sirven en el mar? Para nada. Al fin y al cabo, lo de la diversidad de especies todavía no está explicado a nivel práctico. Si aún así el nivel del mar sigue subiendo, pues es el turno de los escualos, qué se le va a hacer. Seguro que los surfistas australianos lo agradecen, sus extremidades también y bañistas de todo el mundo lo considerarán como algo positivo. ¿No dicen que son de la era ternaria? Bueno, pues ya llevan mucho tiempo en la tierra, más que nosotros. Que hubieran evolucionado. Sí que es verdad que los productores de joligud perderán malvados, pero ya encontrarán otra cosa, no sé, el pez payaso gigante, que creció demasiado por algún experimento nuclear, o la estrella de mar mutante, por algún experimento genético. Si con todo esto no basta, pues que suba el nivel del mar. Yo he visto las recreaciones de Greenpeace y a mí no me parece muy mal que desaparezcan horrores como Benidorm, voy a ser sincera, prefiero una enorme playa a esa enorme acumulación de edificios, todos iguales...

El última instancia acabaríamos como los de Waterworld y la verdad es que no se apañaban mal del todo, aunque estaban locos por encontrar tierra firme, supongo que para no cambiar de nombre al planeta.

Otro problema, la superpoblación. Hay recursos para todos, pero claro, habría que gestionarlos correctamente y eso da mucho trabajo. Pues eliminemos población. Los recursos no se van a gestionar mejor, pero al menos no hay cargo de conciencia y oye, menos gente repirando es menos CO2 que va a la atmósfera, menos consumo, menos fábricas, menos automóviles, menos de todo. Para empezar habría que empezar por los lugares superpoblados o sobrepoblados, ya no sé cómo es. ¿Dónde hay más gente? La respuesta es fácil, en China y en India. Pues fuera todos. Con esta drástica reducción la población queda a dos tercios de lo que había. Si además aplicamos el razonamiento de San Agustín de Hipona, obispo y padre de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, vamos, que no es un pelagatos de morondanga, podemos liquidar a todos aquellos que fastidien un poco en la salvación del mundo. Según el santo, si es que después de leer esto se le puede considerar así, 'que importancia tiene la forma de la muerte con que acaba la vida, jamás ha muerto alguien que no tuviese que morir algún día'. (Esto deja muy mal a la Iglesia en su defensa de la vida, pero bueno ese es otro tema). Así, que si se liquida a media humanidad, que ya está sobrando, qué importa, si total tenían que morir de todas formas. Pues que lo hagan con algún beneficio para alguien. Y como la idea se me ocurrió a mí, pues que mueran los otros.

Estas dos medidas ya paliarían algo los efectos del ser humano en el planeta, lo que permitiría que nos fuéramos preparando para las catástrofes venideras, porque con eso no se solucionan, y para un mundo distinto y si esto no puede ser, pues la tercera solución será sacar una entrada en primera fila para no perderse el gran fin de fiesta que será el fin del mundo o de la humanidad, no lo tengo muy claro.

domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Quién se acuerda de Duralex?

Bien, no me refiero a Dura lex, sed lex. Supongo que lo habréis comprendido todos aquellos que tengáis unos años, porque ahora me parece que es bastante difícil encontra duralex por ahí, es más fácil encontrar ikea. He pensado dedicar esta entrada, como espero que muchas otras, a la pequeñez. Para mí siempre ha sido un misterio el material con que estaban hechos estos 'pequeños seres' fundamentales en la vajilla de toda cocina que se preciara. El caso es que siempre supuse que lo de duralex hacía referencia a las piezas estaban hechas de material indestructible y por eso duraban tanto. En la casa de mi madre y en la de mi tía todavía hay vasos, tazas, platos... de cuando se casaron más allá de la edad media, calculo yo, porque yo soy más o menos de esa época. Así que resistir resisten. Incluso he visto con mis propios ojos cómo se caía un vaso, grande o pequeño, da igual, rodar por media cocina, chocar con la pata de la mesa, la pared, el frigorífico, rebotar, dar vueltas y por fin parar. Milagrosamente, ni un rasguño. Pero, ¿qué clase de cristal es ese? Eso si es cristal, que yo ya empiezo a dudarlo. Ante semejante prueba de fortaleza se plantea uno el por qué no estarán más cosas hechas de tal material. Mesas irrompibles, puertas a prueba de niños, sillas para toda la vida, la de tus hijos y la de tus nietos, y ya puestos, coches, mobiliario urbano, teléfonos de única generación, y todo aquello a lo que se pueda coger afecto y que no quieres perder nunca más. Pero el material este tiene truco, sino todo esto ya se le habría ocurrido a alguien. Lo mismo que hacía todo un recorrido por la cocina sin que le pasase algo, basta un ligero toque para que se haga añicos, pero añicos del tamaño de una uña, una uña pequeña quiero decir. Después de recoger todo con sumo cuidado, aún te pasabas dos semanas encontrando trocitos que habían ido a parar a los lugares más recónditos, gracias a su tamaño. Por eso es un misterio para mí, ¿cómo algo que puede ser tan fuerte puede hacerse añicos de esa manera? Ahora mismo se me acaba de ocurrir que podría ser una metáfora del corazón, pero no quiero ponerme cursi.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Aviso a posibles lectores

Hasta el miércoles pensaba que esta página sólo la leía Polo, que es el único mínimamente fiel y que tiene a bien hacer un comentario, que todo sea dicho de paso Polo, me encanta, entre otras cosas porque suele darme siempre otro punto de vista. De vez en cuando aparecen otros comentarios que también anima mucho. Pero resulta que hay más gente que la lee, tampoco un mogollón, no hay que pasarse, pero yo no tengo ni idea porque no veo comentario alguno. Sé que algún lector esporádico ha hecho algún comentario pero no ha quedado "refrigerado". Eso se debe a un problema de la página que no sé cómo resolver. Cuando se da a publicar la primera vez no se publica. Sale el aviso siguiente:
Tu solicitud no ha podido procesarse. Por favor, inténtalo de nuevo.
Aparece por encima y por debajo del comentario, pero como sale en rojo, con el fondo naranja casi no se ve. Hay que darle a publicar hasta que sale un cuadro por debajo que pone:
Se ha publicado tu comentario.
Espero con orgullo y satisfacción, ah, no, perdón, con ilusión vuestros comentarios.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Usted SIEMPRE está aquí

El otro día estuve en un centro comercial en Vigo. Entiendo que no es nada nuevo, todo el mundo ha estado alguna vez en un centro comercial. Este en concreto tiene tres plantas y aunque la organización es bastante sencilla, no encontraba yo lo que buscaba, así que me acerqué a un plano-mapa-croquis. ¿Qué es lo que me encontré? Efectivamente, Usted está aquí, bueno, en realidad ponía Vostede está aquí. Lo de siempre vamos. Da igual dónde vayas, una vez que llegas aquí ya no sales. Vayas donde vayas.

Una vez que entras aquí ya no sales. Recorras los kilómetros que recorras, no importa. Se entra en una espiral espacio-temporal de la que ya no se sale. Cuando menos lo esperas aparece un cartel o un plano o lo que sea recordándote que sigues aquí. Cada vez que veo un mapa en una ciudad, en un paraje-marco incomparable, croquis, me acerco con la esperanza de que ponga otra cosa, no sé, Usted está allí, Usted no está, Usted está en otro sitio y aún no lo sabe, Usted está donde no debe, Usted ha llegado a su destino, Usted no sabe donde está, Usted está en otra dimensión... la verdad es que se me ocurren infinidad de opciones, pero invariablemente siempre pone Usted está aquí.

Vamos que una vez que entras aquí ya no hay arreglo. Bueno, para ser justos no siempre pone Usted está aquí, hay veces que pone Usted esta aquí, Usted está aqui, Usted esta aqui. Estoy esperando ver Ustez esta aqui. Sólo hay que dejarlo en manos de periodistas que esto lo arreglan en un momento. Una vez que estás aquí ya no dejas de estarlo nunca. Aunque creas que te desplazas, que te mueves en coche, en tren, en avión, en barco, en patinete, en lo que sea, en cuanto llegas a cualquier sitio con plano vuelves a estar aquí, por mucho que creas haberte desplazado.

Tampoco importa si vas al extranjero, el recordatorio de tu imposibilidad de salir de aquí es contundente Vous êtes ici, You are here, Sie sind hier (que me corrijan los de idiomas, por favor, lo he puesto de memoria), en los idiomas que quieras.

Viajeros del mundo, no os molesteis más, conoceremos sitios nuevos, nuevas culturas, gentes distintas, lo que querais, pero estamos aquí y de aquí no salimos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Somos sobrevivientes

Sobrevivientes, palabra terrible. Cada vez que la veo en un periódico se me saltan los ojos. Dejémoslo claro, verbo: sobrevivir, sustantivo: supervivientes. Ya mosqueada lo busqué en el diccionario y encontré lo siguiente:

Yo no sé quién o quiénes hacen el diccionario pero no es la primera vez que me encuentro que un error repetido hasta la saciedad por los periodistas acaba recogido en el diccionario para que no lo sea. Véase influenciar. Ahora todo el mundo lo utiliza pero en su momento era incorrecto. El verbo influir, el sustantivo influencia. Dentro de poco encontraremos alante, total todo el mundo lo utiliza. Reconozco que yo le doy unas cuantas patadas al diccionario, pero a propósito y con la complicidad del oyente, los dos sabemos que está mal dicho. Hace mucho que no digo unísono, para mí es unicornio. No tengo mal las cervicales, sino las verticales, algunas veces hasta me cuesta decirlo bien. Cuando ocurre una "tremenda" desgracia, pero que mueve a la risa no es una tragedia sino una trigedia. Yo creo que todo el mundo tiene alguna palabra que retransforma o que utiliza malamente. Pero no la repetimos en la televisión hasta la saciedad haciendo que los académicos se plieguen incluyéndola en el diccionario para use y disfrute de todos los hispanohablantes.

Ya puestos a mí me gustaría que pudiésemos hacer que incluyesen algunas de nuestras palabras modificadas favoritas. Yo apuesto por dilurar. La palabra correcta es delirar, ya lo sé, pero a mí me gusta mucho más dilurar. Quizá sólo sea por espíritu de contradicción, pero ya puestos... Si conociese a algún periodista intentaría convencerle, porque como ellos tienen enchufe, seguro que en la próxima edición del DRAE lo incluyen. Yo por mi parte la utilizo mucho. Si Austin, Searle o incluso Grice tenían razón la palabra dilurar tendría que ser tan válida como cualquier otra. Además es una palabra nueva, supongo que es un enriquecimiento del lenguaje. Dilurar vendría a ser como delirar pero en vez de físicamente, algo más psíquico. Más o menos es como la utilizo yo. ¿Por qué el lenguaje tiene que estar en manos de unos pocos cuando somos muchos los que lo hablamos? Reivindico el derecho a participar en la confección del diccionario. Ya sé que no me va a servir de nada pero estamos en la era de los derechos, todo el mundo considera que tiene derecho a todo, aunque sea absurdo. Pues yo también. E invito a todo el mundo a ejercer el derecho de modificar las palabras a su antojo. Así que diluremos un poco.

jueves, 1 de octubre de 2009

Síndrome postvacacional

Vi en algún sitio una frase de la cual he sido muy consciente el año pasado. Hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y de la primera Einstein no estaba muy seguro. Por mi cuenta, descubrí que, mientras la inteligencia puede aumentar de forma limitada, la estupidez lo puede hacer sin límite alguno. Bien está un poco de estupidez. Si hacemos examen de conciencia, pero siendo sinceros, a lo largo del día somos estúpidos en algún momento. Hasta aquí sólo he escrito obviedades. El asunto es los que se aprovechan de semejante debilidad, que son muchos. Entre los aprovechados, los más espabilados son los pisicólogos. Entiendo que después de leer esto ningún psicólogo lo vuelva a hacer, pero me da igual, yo tampoco les tengo simpatía. No dudo de que tienen que tener alguna utilidad, pero por un bien que hacen la de males que provocan es increíble. Entremos en tema, el síndrome postvacacional. Aprovechemos que prácticamente todo el mundo ya las ha disfrutado. Hasta que un psicólogo o varios o una confabulación de ellos no le pusieron nombre, el asunto era francamente normal. Pero ahora dan una excusa y producen una "enfermedad" en aquellos que no la padecían. Yo estoy segura de que si fuera a uno saldría con un montón de traumas y complejos, sin los cuales vivo perfectamente.
No creo que nadie, en su sano juicio, si eso existe, empiece con gran felicidad el primer día de trabajo después de las vacaciones. Levantarse a las 6 y diez, por obligación, después de haberte levantado a la hora que te daba la gana, si es que te levantabas, para ir al lugar del trabajo, no creo que sea para dar saltos de alegría. Tener que realizar una serie de tareas, por mucho que te gusten, con un plazo determinado, no creo que se pueda comparar a levantarse de la cama para arrastrarse al chiringuito de la playa, recorrer lugares desconocidos, descubrir senderos fascinantes... Tener que soportar a determinadas personas porque no te queda otra, a disfrutar de la compañía de aquellas personas a las que realmente aprecias o que a lo largo del periodo laboral no puedes ver porque están en el quinto pimiento, no es como para levantar el ánimo. Creo que esto hasta un estúpido lo entiende.
Es evidente que si estás amargado en tu trabajo, volver no puede más que enloquecerte, pero hay que reconocer que el problema estaba antes de irse de vacaciones, no aparece porque vuelvas de ellas. Francamente, empiezo a estar harta de que me tomen por idiota. Una cosa es la estupidez cotidiana y otra muy distinta la idiotez, estado permanente, me temo.

Por concluir de una forma positiva, creo que a grandes males, grandes remedios, así que a los pequeños ni te cuento. El rollo está es disfrutar de todo. De las vacaciones a todo dar, así cuando se acaben te queda la estupenda sensación de lo bien que lo pasaste. De la rutina porque permite mogollón de variaciones, que no apreciaríamos si no tuviésemos esa rutina. Para mí el único problema es la cantidad de variaciones que se me amontonan. Hay veces que hasta extraño una rutina, digamos que más rutinaria.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Receta médica

Comenzamos el nuevo curso, para algunos de nosotros prácticamente año nuevo. Me parece una buena forma de comenzar. Es una receta médica creo que muy saludable. Verídica.

Sin comentarios.

sábado, 15 de agosto de 2009

Contra los descamisados y la Feria de Málaga


Llevo en Málaga 11 años, y me encanta, es una ciudad estupenda para vivir, aunque a veces se pone imposible, como ahora mismo. Acaba de empezar la Feria.

Para quien no sepa, diré brevemente
que la Feria en Málaga se vive de día
en el Centro y de noche en el Cortijo
de Torres, bajo unas temperaturas algo elevadas.

La de día es terriblemente calurosa, aunque se cubren con toldos las calles, hace mucha calor, y las calles se ponen muy bonitas, con farolitos, verdes, morados y blancos, y los malagueñ@s se engalanan, os adjunto descripción del modelo completo de una mujer vestida para la feria. Pero algun@s, optan por un look desagradable de pantalón por las rodillas, calzoncillada al aire y sin camiseta, o sea, torso al descubierto, y resulta bastante desagradable, el calor, los pelos..... te rozan... es un poco antihigiénico y da una imagen de guarrería, claro que estos sujetos no se dan ni cuenta. Pero por fin el Ayuntamiento ha tomado cartas en el asunto junto con los hosteleros, de tal forma que al descamisado no se le sirve en ningún sitio, y se nota, la verdad que se ven menos, claro que es el inicio de feria, a saber dentro de unos días, que el personal está un poco más castigado. Aunque yo me hago la siguiente pregunta, si estos torsos al aire fueran o fuesen los de un Feliciano López, Darek o, por ejemplo, Rafa Nadal, nos resultarían igual de desagradables.... ¿?... si soy sincera tengo mis dudas...........

Por favor, opinen al respecto.

Muchas gracias.

jueves, 13 de agosto de 2009

Mi madre tiene superpoderes

Ya sé que todo el mundo, en algún momento de su infancia, piensa que su madre tiene superpoderes. De hecho, creo que si sobrevivimos a semejante periodo de nuestra vida es gracias a esos superpoderes. Sin embargo, yo ya he superado semejante etapa de mi vida y mantengo aún esa afirmación. Tiene superpoderes. Es capaz de hacer que llueva allá donde vaya. Sí, ya sé, como superpoder es una birria. Aparentemente, bueno, y sin aparentar, no sirve de nada, por no hablar de los beneficios que no reporta al que lo posee. Hemos llegado a pensar en alquilarla a las autonomías con periodos largos de sequía, pero francamente, nos parece feo hacerle algo así a una madre. Como todo superpoder que no ha sido solicitado, puede llegar a ser un incordio, porque salir en verano y llegar a cualquier sitio y que se ponga a llover no hace mucha gracia, incluso puede ser un fastidio. Como cuando fuimos a Cuenca en agosto y nada más llegar cayó una tromba de agua… con granizo. Verídico, o como diría una compañera de facultad, verífico.
En general, los personajes de ficción que reciben un superpoder no lo reciben con agrado, por no hablar de lo que les cuesta hacerse con él. Las series reflejan el deseo de adquirir un superpoder por parte del ser humano, aunque nunca se adquiere el que se desea. Seguro que si lo que quieres es volar te toca atravesar paredes y si quieres atravesar paredes te toca rayos x en la mirada. Bueno, mis alumnos creen que tengo rayos x en la mirada, pero eso es una leyenda urbana o institutil. Vamos, que es algo azaroso y con un cierto descontrol. Yo habría preferido que mi madre tuviera teletransporte, así hubiéramos llegado antes a los sitios y no pasarnos 10 horas en el coche de Vigo a Valladolid vomitando en todas y cada una de las curvas. Es que somos tres hermanas, nos íbamos turnando.
En ese sentido llevan las de ganar los superhéroes. Lo tienen todo. Supervelocidad, superfuerza, superagilidad, supervisión, superfrío, supercalor, superinteligencia, todo super, hasta superestupidez. Y encima, de una u otra manera, vuelan. Claro, que su misión, recordemos, erradicar el mal del mundo, es mucho más agotadora, porque además se tienen que dedicar a ello todo el día. Mi madre no tiene obligación ninguna. Aunque de vez en cuando mi hermana pequeña la reclama porque hace mucho que no llueve en Barcelona.

sábado, 8 de agosto de 2009

La tontería que supone lavar el coche cuando llueve

La gente se queja de que cada vez que pone la lavadora, llueve, cada vez que limpia los cristales, llueve, cada vez que lava el coche, llueve. La gente se queja mucho, para qué nos vamos a engañar. Porque también nos quejamos cuando no llueve. "Menuda sequía. Pobres campos." "Sí, necesitamos que se limpie el aire. Tendría que llover". Pues pon la lavadora. O limpia los cristales, o lava el coche. Será por opciones. Es verdad que cuando acabas de hacer según qué cosas fastidia un poco que se ponga a llover, pero si lo haces mientras llueve ya es tontería. A las pruebas me remito.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, tenía yo el coche bastante limpio, vamos, se veía su color original, pero por dentro estaba un tanto sucio, por no decir directamente guarro. Con lo cual me fui a limpiarlo a esos bonitos lavaderos de coches en los que también puedes aspirarlos por dentro. Cuando iba a ir empezó a pintear. Total, estamos en verano, será una nube. El coche se lava bajo un tejadillo. Hasta ahí todo bien. Pero se aspira bajo ningún tejadillo. Ya la liamos. Porque aspiras dentro del coche, pero tú quedas por fuera y aquella pequeña nube de verano, aquella lluvia finita empezó a arreciar. Por un momento pensé que no me mojaría tanto, total estaba medio dentro del coche. Pero cuando la ropa se me empezó a pegar al cuerpo, cuando la que llovía ya era yo, me rendí. Sí, fui una cobarde. Abandoné el aspirador aún en marcha y salí de allí antes de convertirme yo en agua. Salí corriendo para ir a mi casa y cambiarme de ropa y de calzado porque no se había salvado nada de la quema, bueno, en este caso de la inundada. Y llegué a mi casa para descubrir que la lluvia se me había metido dentro porque había dejado las ventanas abiertas para que corriese un poco de aire. No me quejo de que lloviese, pero francamente, podía haberlo hecho sin tan mala intención, porque esto a la lluvia, si no es adrede, no le sale.

jueves, 6 de agosto de 2009

El potus busca un hogar de acogida



El Potus, también conocido como poto, scindapsus o escindapso.

Proceden de Malasia y China. Tienen hojas grandes de color verde brillante, disciplinadas de amarillo o crema, hay otra especie de hojas más pequeñas de color verde oscuro salpicadas de manchas blanquecinas. Las flores son de poco valor ornamental.

Sirva esto como introducción para compartir con vosotr@s un hecho que me ocurrió hace poquitos días. Claro que esto me pasa por tener amigas esotéricas y además hacerlas caso.
En el salón de mi casa habitaba un precioso y hermoso potus en una estantería decorando una esquina. Después de visitarme mi amiga esotérica, su lugar lo ocupan unas cintas.
Y todo se debe a que en esta visita de mi amiga esotérica a mi casa, se da cuenta de la existencia de dicho potus, y me informa de que me he de deshacer de esa planta, ya que es una de las plantas con mayor influencia negativa, es decir que da muy mal rollo y que tenía que prescindir de ella y de todos sus hijos, sus palabras fueron: TIRA ESE POTUS YA.
En ese momento, se desarrolló en mí un sentimiento de culpabilidad y de abandono, yo no quería tirar la planta en un contenedor, ni abandonarla, y tampoco se la podía regalar a un amigo, eso sería hacerle una putada, y claro hogares de acogida para las plantas creo que no hay, asi que para los potus tampoco, por lo que opté, por la que me pareció la decisión menos mala.
La deposité con mucho cuidado al lado de un contenedor de basura, albergando la esperanza de que alguien la recogiera y cuidara. Al día siguiente ya no estaba, asi que supongo que el potus esté ahora cuidado en buenas manos, aunque sea una influencia negativa para su nuevo dueño.


En fin siento que este comentario no va a hacer mucho favor a los potus, pero quería compartir con vosotr@s esta información y ahora ya sabréis que hacer con ella y, por cierto, si pensáis prescindir de ellos, ya sabéis, buscad el hogar de acogida para los potus.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Es más divertido ser mala que enfurruñarse

Venía yo el otro día de Málaga y tuve que parar a poner gasoil. Mi depósito está a la izquierda, así que me coloqué de forma que quedase justo a lado del surtidor, lo cual no era tan fácil porque había una señal de dirección prohibida, en la propia gasolinera, señal de la que pasé, obviamente. Estaba yo llenando mi depósito cuando llegó un BMW blanco, precioso, ultradeportivo, maxigenial, con ser humano, supongo, no me atrevo a decir que persona, al volante, aunque poco neuronal. Se colocó delante de mi coche por lo menos, por lo menos, a unos cuantos milímetros de distancia, lo que le supuso quedar algo separado del surtidor. Fiel a mi naturaleza, los morros me llegaron a Japón y el ceño más que una v parecía una w. Me enfurruñé. Ahora, en vez de salir sin maniobra, me tocaba dar marcha atrás para salir hacia delante, gracias al "listo". Me fui con el enfurruñe puesto al pagar y cuando estaba saliendo, entraba el ser. Cuando llegué al coche me di cuenta de que no había preguntado cómo salir de nuevo a la autovía y en ese momento me llegó la iluminación. Si iba con una cierta pachorra, el semineuronal saldría y sería él quien pagaría la tontería de acercar tanto el coche. En ese momento una tímida sonrisilla asomó entre el enfurruñe. Pues, claro, eso tenía que haber hecho desde el principio, pero es que poniendo morros y ceños no te da para más el cerebro. Efectivamente, el muchacho fue a su coche, yo llegué justo después, y esperé mientras hacía sus maniobras con el cochazo con una sonrisa que cada vez era menos disimulada. Fue ahí cuando me di cuenta de que el muchacho era una persona, porque se dio cuenta de la jugada y acabó sonriendo. Camino libre y la sensación de que "arrieritos somos y en el camino nos encontraremos". Muchacho, donde las dan las toman.

Fui mala, lo sé, pero a propósito, no a lo tonto como el listillo del BMW. Todo sea dicho de paso, ser malo es más divertido que ser bueno, aunque te lleva más trabajo. Repasemos grandes malos y buenos, de esta nuestra cultura que lo divide todo en estos grandes grupos. El bien y el mal.
El malo por excelencia desde casi los albores de la humanidad es el Demonio, rojo o sin enrojecer. Pensemos en el trabajo que tiene. Comparémoslo con el trabajo de su gran oponente, Dios. Es muchísimo menor. Para empezar, Dios no hace nada, son los santos los que tienen que estar todo el día haciendo bondades de todas clases, aunque todos hagan lo mismo. El Demonio se lo tiene que currar, prácticamente ir persona por persona convenciendo. Incluso tiene que hacer contratos, dar algo a cambio. Seguro que hasta tiene que madrugar, aunque Dios no le ayude. Dios ni se molesta, si quieres entrar en su reino te lo curras tú.
Los malos que tenemos más claros son los de película. Es cierto que todos quieren lo mismo, que ya es obsesión, dominar el mundo. Menos mal que el dominio del mundo lo quieren de uno en uno, porque malos hay muchos pero mundo sólo hay uno. La verdad es que en cuanto objetivos son ciertamente monótonos. Pero, ¿y la variedad de métodos que tienen? ¿y el tiempo que pasan preparando sus planes? El bueno, que siempre es monísimo, sólo tiene que deshacer lo ya hecho, menudo mérito. Y seamos sinceros de una vez, el bueno no tiene razón de ser si enfrente no tiene un malo de consideración, aunque sea un calamar gigante, que como malo ya es absurdo. Un calamar. Pero el ser humano es así, es capaz de encontrar malvados en cualquier sitio y si no, se los inventa. Un verano me leí un libro en el que el malo, que casi gana, algo de lo que ya hablaré otro día, eran unos seres unicelulares capaces de unirse y formar algo así como un cerebro. Da que pensar.
Centrémonos en los supervillanos. Sin ellos, los superhéroes sobran. Nadie aguanta a un superhéroe que se dedique a salvar ancianitas, bajar gatos de árboles y rescatar niños en peligro. Los que tienen niños cerca ya sabrán que los niños siempre están en peligro. De un superhéroe se espera que, cómo mínimo, erradique el mal del mundo. Y el mal del mundo lo encarna, lo mejor que puede, el supervillano. A lo largo y ancho de una película, ¿quién se lo pasa mejor? ¿el bueno o el malo? Evidentemente, el malo. El superhéroe vive en una continua congoja, el supervillano disfruta de su villanez hasta el límite. Sí, ya sé, cuando acaban con él ya no se divierte tanto, pero esto es como la película del león. León ataca poblado, masacra población, población se une contra león, león muere. Resultado, león-43 pobladores-1, ¿quién ganó? Pues eso. Esto me hace pensar en una lista que no llegamos a hacer, pero que sería interesante, sobre los mejores supervillanos de la historia del cine. Y ya puestos, los más tontos, los más absurdos... Creo que el tema puede dar para mucho. Queda el asunto abierto.
Tras esta apología del supervillano o malvado en general, lo mismo se llega a la incorrecta conclusión de que abogo porque todo el mundo se haga supervillano o, como poco, villanín. No, no es eso. La hipótesis de partida es que ser malo es divertido y que en vez de enfadarnos por tontás, mejor es hacer pequeñas maldades, de las que te divierten. Lo que entendemos por maldad, en sí misma no tiene ni pizca de gracia.