Ya sé que todo el mundo, en algún momento de su infancia, piensa que su madre tiene superpoderes. De hecho, creo que si sobrevivimos a semejante periodo de nuestra vida es gracias a esos superpoderes. Sin embargo, yo ya he superado semejante etapa de mi vida y mantengo aún esa afirmación. Tiene superpoderes. Es capaz de hacer que llueva allá donde vaya. Sí, ya sé, como superpoder es una birria. Aparentemente, bueno, y sin aparentar, no sirve de nada, por no hablar de los beneficios que no reporta al que lo posee. Hemos llegado a pensar en alquilarla a las autonomías con periodos largos de sequía, pero francamente, nos parece feo hacerle algo así a una madre. Como todo superpoder que no ha sido solicitado, puede llegar a ser un incordio, porque salir en verano y llegar a cualquier sitio y que se ponga a llover no hace mucha gracia, incluso puede ser un fastidio. Como cuando fuimos a Cuenca en agosto y nada más llegar cayó una tromba de agua… con granizo. Verídico, o como diría una compañera de facultad, verífico.En general, los personajes de ficción que reciben un superpoder no lo reciben con agrado, por no hablar de lo que les cuesta hacerse con él. Las series reflejan el deseo de adquirir un superpoder por parte del ser humano, aunque nunca se adquiere el que se desea. Seguro que si lo que quieres es volar te toca atravesar paredes y si quieres atravesar paredes te toca rayos x en la mirada. Bueno, mis alumnos creen que tengo rayos x en la mirada, pero eso es una leyenda urbana o institutil. Vamos, que es algo azaroso y con un cierto descontrol. Yo habría preferido que mi madre tuviera teletransporte, así hubiéramos llegado antes a los sitios y no pasarnos 10 horas en el coche de Vigo a Valladolid vomitando en todas y cada una de las curvas. Es que somos tres hermanas, nos íbamos turnando.
En ese sentido llevan las de ganar los superhéroes. Lo tienen todo. Supervelocidad, superfuerza, superagilidad, supervisión, superfrío, supercalor, superinteligencia, todo super, hasta superestupidez. Y encima, de una u otra manera, vuelan. Claro, que su misión, recordemos, erradicar el mal del mundo, es mucho más agotadora, porque además se tienen que dedicar a ello todo el día. Mi madre no tiene obligación ninguna. Aunque de vez en cuando mi hermana pequeña la reclama porque hace mucho que no llueve en Barcelona.

