Comenzamos el nuevo curso, para algunos de nosotros prácticamente año nuevo. Me parece una buena forma de comenzar. Es una receta médica creo que muy saludable. Verídica.

Sin comentarios.


calles, hace mucha calor, y las calles se ponen muy bonitas, con farolitos, verdes, morados y blancos, y los malagueñ@s se engalanan, os adjunto descripción del modelo completo de una mujer vestida para la feria. Pero algun@s, optan por un look desagradable de pantalón por las rodillas, calzoncillada al aire y sin camiseta, o sea, torso al descubierto, y resulta bastante desagradable, el calor, los pelos..... te rozan... es un poco antihigiénico y da una imagen de gua
rrería, claro que estos s
ujetos no se dan ni cuenta. Pero por fin el Ayuntamiento ha tomado cartas en el asunto junto con los hosteleros, de tal forma que al descamisado no se le sirve en ningún sitio, y se nota, la verdad que se ven menos, claro que es el inicio de feria, a saber dentro de unos días, que el personal está un poco más castigado. Aunque yo me hago la siguiente pregunta, si estos torsos al aire fueran o fuesen los de un Feliciano López, Darek o, por ejemplo, Rafa Nadal, nos resultarían igual de desagradables.... ¿?... si soy sincera tengo mis dudas...........
Ya sé que todo el mundo, en algún momento de su infancia, piensa que su madre tiene superpoderes. De hecho, creo que si sobrevivimos a semejante periodo de nuestra vida es gracias a esos superpoderes. Sin embargo, yo ya he superado semejante etapa de mi vida y mantengo aún esa afirmación. Tiene superpoderes. Es capaz de hacer que llueva allá donde vaya. Sí, ya sé, como superpoder es una birria. Aparentemente, bueno, y sin aparentar, no sirve de nada, por no hablar de los beneficios que no reporta al que lo posee. Hemos llegado a pensar en alquilarla a las autonomías con periodos largos de sequía, pero francamente, nos parece feo hacerle algo así a una madre. Como todo superpoder que no ha sido solicitado, puede llegar a ser un incordio, porque salir en verano y llegar a cualquier sitio y que se ponga a llover no hace mucha gracia, incluso puede ser un fastidio. Como cuando fuimos a Cuenca en agosto y nada más llegar cayó una tromba de agua… con granizo. Verídico, o como diría una compañera de facultad, verífico.

esos bonitos lavaderos de coches en los que también puedes aspirarlos por dentro. Cuando iba a ir empezó a pintear. Total, estamos en verano, será una nube. El coche se lava bajo un tejadillo. Hasta ahí todo bien. Pero se aspira bajo ningún tejadillo. Ya la liamos. Porque aspiras dentro del coche, pero tú quedas por fuera y aquella pequeña nube de verano, aquella lluvia finita empezó a arreciar. Por un momento pensé que no me mojaría tanto, total estaba medio dentro del coche. Pero cuando la ropa se me empezó a pegar al cuerpo, cuando la que llovía ya era yo, me rendí. Sí, fui una cobarde. Abandoné el aspirador aún en marcha y salí de allí antes de convertirme yo en agua. Salí corriendo para ir a mi casa y cambiarme de ropa y de calzado porque no se había salvado nada de la quema, bueno, en este caso de la inundada. Y llegué a mi casa para descubrir que la lluvia se me había metido dentro porque había dejado las ventanas abiertas para que corriese un poco de aire. No me quejo de que lloviese, pero francamente, podía haberlo hecho sin tan mala intención, porque esto a la lluvia, si no es adrede, no le sale.

Venía yo el otro día de Málaga y tuve que parar a poner gasoil. Mi depósito está a la izquierda, así que me coloqué de forma que quedase justo a lado del surtidor, lo cual no era tan fácil porque había una señal de dirección prohibida, en la propia gasolinera, señal de la que pasé, obviamente. Estaba yo llenando mi depósito cuando llegó un BMW blanco, precioso, ultradeportivo, maxigenial, con ser humano, supongo, no me atrevo a decir que persona, al volante, aunque poco neuronal. Se colocó delante de mi coche por lo menos, por lo menos, a unos cuantos milímetros de distancia, lo que le supuso quedar algo separado del surtidor. Fiel a mi naturaleza, los morros me llegaron a Japón y el ceño más que una v parecía una w. Me enfurruñé. Ahora, en vez de salir sin maniobra, me tocaba dar marcha atrás para salir hacia delante, gracias al "listo". Me fui con el enfurruñe puesto al pagar y cuando estaba saliendo, entraba el ser. Cuando llegué al coche me di cuenta de que no había preguntado cómo salir de nuevo a la autovía y en ese momento me llegó la iluminación. Si iba con una cierta pachorra, el semineuronal saldría y sería él quien pagaría la tontería de acercar tanto el coche. En ese momento una tímida sonrisilla asomó entre el enfurruñe. Pues, claro, eso tenía que haber hecho desde el principio, pero es que poniendo morros y ceños no te da para más el cerebro. Efectivamente, el muchacho fue a su coche, yo llegué justo después, y esperé mientras hacía sus maniobras con el cochazo con una sonrisa que cada vez era menos disimulada. Fue ahí cuando me di cuenta de que el muchacho era una persona, porque se dio cuenta de la jugada y acabó sonriendo. Camino libre y la sensación de que "arrieritos somos y en el camino nos encontraremos". Muchacho, donde las dan las toman.
